Tarot de Marsella

 

 

 

 

Popularmente se ha concebido el Tarot como un instrumento predictivo que puede ver el futuro. Validar esta opción es llevarlo a su más mínima expresión, es aceptar que la vida responde a un destino preestablecido que no puede ser modificado. El Tarot de Marsella es ante todo un lenguaje óptico compuesto por símbolos y arquetipos presentes en el inconsciente colectivo de la humanidad y en el tuyo, por supuesto. Es una obra anónima y sagrada que se remonta a la Edad Media que contiene la sabiduría de occidente y que adquiere su mayor riqueza cuando se despliega como un mapa del Ser, como una vía de autoconocimiento y transformación permitiendo comprender el inconsciente profundo y tus procesos psicológicos.

El Tarot enseña a pensar y permite desarrollar la intuición como camino para una comprensión del mundo y la relación del ser humano con el universo.

Restaurado por el artista chileno Alejandro Jodorowsky y el francés Phillipe Camoin, el Tarot de Marsella recuperó símbolos, códigos y colores como era en un origen devolviéndole profundidad, significado y enriqueciendo así su interpretación.

Utilizado en psicoterapia, el Tarot tiene una multiplicidad de aplicaciones. Como test proyectivo expande la mirada del consultante para comprender su dimensión inconsciente. Al estar constituido de símbolos y arquetipos, su utilización permite acceder al mundo psicológico de una persona para determinar qué procesos o situaciones vive en el presente, así como los traumas o situaciones no resueltas del pasado. Se establece un diálogo desde el consciente hacia el inconsciente, permitiendo reconocer conductas de las cuales no se tiene consciencia y que determinan la vida. El mundo racional se abre al mundo simbólico, estableciendo una comprensión mayor del mundo y la vida.